Cómo se hizo – Ira dei, la ira de Dios

La idea de escribir una novela de misterio y suspense ambientada en la ciudad de La Laguna surgió de las lecturas continuadas a lo largo de años de obras de autores como Ken Follet, Clive Cussler, Douglas Preston y Lincoln Child, por citar los que figuran de modo principal en mi librería. Follet cuenta historias de personas, Cussler aventuras a toda velocidad y el dúo Preston Child nos narra misterios insondables en ciudades actuales. Fruto de la influencia de este cóctel de escritores podía surgir, y así fue, una historia que contuviera esos elementos, volcada en un lugar con hálito de leyenda como es La Laguna, una ciudad antigua donde el misterio secular se mantiene a pesar de la introducción paulatina de la modernidad.

Los primeros capítulos fueron saliendo del ordenador y mis amigos más cercanos dieron su aprobación a la historia que comenzaba a narrar. Aquello enganchaba, me dijeron. Mete más misterio -decían-, más acción, hay poco suspense aquí….

Uno tras otro los capítulos se sucedieron y en apenas tres meses la novela estaba terminada. Unas cuantas revisiones y la envié a las principales editoriales españolas. La respuesta fue, o bien negativa, o no la hubo, simplemente.

El círculo de personas que leían el manuscrito se fue ampliando y me animaron a no cejar en el empeño. ¿Por qué no editarla aquí, por nosotros mismos?, dijeron.

¿Por qué no? Dicho y hecho.

Aprovechando los ISBN de una pequeña editorial de libros de Historia que habíamos puesto  en marcha unos años atrás, Oristán y Gociano, un grupo de entusiastas de Ira Dei aportó su granito de arena para que la idea se convirtiera en realidad. Madi Ramos se encargó de coordinar, buscar imprenta y preparar el lanzamiento. Victoria Martínez Lojendio fue nuestra  creativa, maquetando el texto, dibujando la portada y diseñando la página web de ira dei, que saltó a la red junto con la novela. Raquel Gutiérrez fue nuestra relaciones públicas, a la que siguió en temas de comunicación Doris Martínez. Y Mamen Díez revisó el texto de arriba abajo, eliminando errores de todo tipo. Ninguna de ellas pertenecía al mundo del libro, pero todas, aportando aquello en lo que eran especialistas, lo hicieron posible. Otros ayudaron de otra manera tan o casi más importante: María Flores, Vicente Dorta, Aurelio Hernández y mi padre, Eusebio Gambín, pusieron el capital necesario para que el libro saliera a la luz. Y otros, como Sandra Ramos y Carlos Castro, empujaron con entusiasmo y estuvieron apoyando cuando se les necesitó, que hubo un momento en que hizo falta gente para todo.

La primera profesional de la distribución de libros que apostó por la novela fue Mar Oropesa, de Libro Siete, que se leyó uno de los veinte ejemplares “de prueba” que salieron antes que el resto y decidió que distribuiría la novela por el Archipiélago. Su apoyo fue fundamental porque nos abrió las puertas de las principales librerías, algo que no hubiéramos sido capaces de hacer sin ella.

Los libros se encargaron a una imprenta de Navarra, que nos dio facilidades para el transporte  y, lo mejor, para el pago. El envío del manuscrito fue tardío y los primeros mil libros llegaron a Tenerife alrededor del diez de diciembre de 2010. Todos los que se dedican a vender libros nos tachaban de locos: empezar la campaña de una novela a mediados de diciembre, cuando lo correcto es empezar desde octubre. Pero así lo hicimos. Libro Siete distribuyó los libros y preparamos una primera presentación en  el Casino de Santa Cruz el 15 de diciembre. Como presentadores contamos con José Manuel Bermúdez, actual alcalde de la ciudad y por entonces vicepresidente del Cabildo, y al conocido periodista José Carlos Marrero. La presentación, a la que asistieron más de ciento cincuenta personas, fue un éxito y la novela comenzó a caminar. A la semana siguiente, hicimos otra presentación en el Museo de Historia y Antropología de Tenerife, en La Laguna, actuando como presentadores el escritor Carlos Pinto Grote, el catedrático de Historia Antonio Tejera y la diputada Ana Oramas. El recinto se quedó pequeño y en ese día nos dimos cuenta de que algo estaba pasando. Habían acudido muchas personas desconocidas para nuestro grupo, y es que se estaba dando un fenómeno insólito de publicidad boca oreja por toda la isla, “había una novela de misterio que transcurría en La Laguna”. El mensaje caló hondo y el día 22 se habían agotado los primeros mil ejemplares. Hubo que traer a marchas forzadas los otros dos mil que estaban en la Península para abastecer a las librerías. Según nos contaron, en las navidades de aquel año 2010-2011 se vendieron más de dos mil libros. Con ese precedente, encargamos una segunda edición de otros tres mil ejemplares, que se fueron vendiendo a lo largo del año.

El recibimiento de crítica y público fue espléndido, lo que nos animó a seguir adelante con el proyecto y a este autor a aventurarse a escribir una segunda novela.

Cómo se hizo - Premonición

diciembre 13, 2018

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